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A TÍ MUJER
A ti, que te ataron los brazos para no abrazar, y sellaron tus labios con el miedo, y la intransigencia, a ti que sufres el acoso de los que ya no aman, a ti mujer que sufres en soledad, la falta de amor y de incomprensión.
A ti, que tantas cosas callas mujer, a ti que aun después del tiempo, sigues durmiendo en el borde de la cama, junto al miedo de molestar a alguien que ya no esta a tu lado, aunque aun sientes el calor de su cuerpo, a ti mujer te suplico que tomes posesión de tu cama, y de tu vida, cambia las sabanas blancas de indiferencia, y siémbralas de flores ahora que a ti llega la primavera a tu vida, libre, tierna, y amorosa siempre.
A ti, que dejaste tu vida para hacer confortable la suya, a ti que dejaste tu juventud en el llanto, y en sus hijos, sin descansos, ni caricias, sin reconocimiento, y sin horarios para dedicárselo todo a el.
A ti bella dama, que dejaste escapar la juventud entre tantas lagrimas, solo a ti te pido que vivas, que aprendas de los que después de marcharse, cambian nuestra juventud por sabanas de quita y pon, desahogo y sexo.
No temas a la libertad, de la cual aun no disfrutas, no temas pasear tu cuerpo, y desnudar tu alma, no temas nada, que ya no tienes por que temer, el miedo a los golpes, al acoso, a la mas terrible de las soledades que pasaste a su lado, solo así mujer, la vida vuelve a ser vida, al igual que te has adaptado a la nueva forma impuesta, al desamparo y al desamor, a ti mujer ¡¡¡VIVE!!! Y deja que el tiempo te abrace, y la noche te bese, y te sienta..
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Permalink Responder para lunaestrella el marzo 8, 2012 a las 2:23am
Permalink Responder para lunaestrella el marzo 8, 2012 a las 10:24pm
Permalink Responder para Ángeles el marzo 15, 2012 a las 6:23pm EL MALTRATO A LA MUJER.....ES COMO CUIDAR UN BONSÁI...
Un bonsái no es un árbol que no crezca, es un árbol al que se le impide crecer, al que se le van podando ramas, cortando raíces, manipulando su crecimiento natural, a capricho absoluto de su cultivador.
Pero al mismo tiempo, se va regando y cuidando con esmero para mantenerlo, porque el verdadero placer es que crezca bajo el control de sus manos y de su imaginación.
Y así obtiene “su obra”.
Es decir, la misma persona que va “destrozando” la planta es la misma persona que le permite que siga viva.

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